Las legumbres tienen historia

La historia de las legumbres en nuestra alimentación es mucho más antigua que los pucheros de tu abuela, y es que ya en el neolítico, tras asentarse y dejar la recolección de bayas y la caza, el hombre comenzó a cultivar cereales y, los historiadores afirman, que también legumbres. Así que fíjate si las legumbres tienen historia. 

Muchas han sido las civilizaciones y pueblos que han disfrutado de las virtudes de las legumbres. En México, por ejemplo, se han descubierto restos de harinas de legumbres, ni más ni menos, que 4,000 años a.C. Los egipcios apreciaban y sentían gran devoción por las lentejas, que cultivaban con dedicación y esmero. Dicha tradición fue heredad por otras culturas como la romana hasta convertirse desde la Edad Media, en una importante base de la dieta mediterránea.

Presentes en todos los hogares, tanto acaudalados como populares; en el clásico cocido, con sus múltiples variantes según la zona, pasando por los potajes y pucheros, hasta las lentejas estofadas. Y es que todos estos platos han tenido una gran relevancia para la historia de nuestro país y sus generaciones, prueba de ello son las numerosas apariciones en la literatura popular, historias que narraban las tradiciones de la época. Por ejemplo, el ilustre escritor Benito Pérez Galdós, apodado “el garbancero”, alimentaba a los protagonistas de algunas de sus obras, como los “Episodios Nacionales” o “Fortunata y Jacinta”, con contundentes y sabrosos guisos con dicha legumbre.

Un gran futuro

Y es que estas pequeñitas han sido protagonistas durante miles de años y su labor aún no ha terminado.

  • A día de hoy siguen alimentando los paladares más exquisitos, nutriendo a millones de personas y sirviendo como alternativa indispensable en dietas vegetarianas y veganas.
  • Son parte de la red vital de la biodiversidad, su cultivo fomenta la variedad vegetal y favorece a animales e insectos. 

agricultura sostenible

Su contribución al medio ambiente no termina ahí,

  • Necesitan poca agua, una opción perfecta cuando este valioso bien escasea.
  • Fomentan la agricultura sostenible para conservar, proteger y mejorar los recursos naturales y  de los trabajadores agrícolas.
  • Precursoras de la protección del suelo y luchadoras contra el cambio climático. Reducen el riesgo de erosión y agotamiento de los suelos. Y dado que las legumbres pueden fijar su propio nitrógeno en el suelo, necesitan de menos fertilizantes, orgánicos o sintéticos, de este modo contribuyen a reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

Quién te iba a decir a ti que aquel plato, que en ocasiones rechazabas en tu infancia, era el protagonista de numerosas hazañas a lo largo de la historia pasada, presente y futura. 🙂  ¡Larga vida a las legumbres!