Cómo conservar y preparar mejor las legumbres

Las legumbres son nuestras aliadas indiscutibles y, como ya sabrás, son asequibles, disponibles todo el año, llenas de nutrientes para nuestro organismo y, además, con ellas se pueden preparar unos platos que te llevan al séptimo cielo.

Si bien, a nuestros ojos son perfectas, en ocasiones podemos tener despistes que hagan que no estén tan perfectas como nos gustaría; y es que es importante tener claros los tiempos de remojo, de cocción, y otros trucos varios, de esos que solo una madre conoce al pie de la letra, para que estén y te queden perfectas. ¡Apúntalos en tu libreta! Te contamos cómo conservar y preparar mejor las legumbres.

¿Qué hacer para que no te queden duras las legumbres?

  • Es fundamental empezar con buena letra desde el principio; elige una buena materia prima.
  • Si quieres facilitar su cocción no olvides nunca ponerlas a remojo, preferiblemente la noche anterior. Las lentejas pardinas, sin embargo, son una excepción ya que no necesitan tanto tiempo de remojo, al ser tan pequeñitas se hidratan con mayor rapidez. Te contamos en detalle los tiempos perfectos del remojo.
  • El remojo mejor en agua tibia, y con un toque de sal y bicarbonato, mejor que mejor. De este modo evitarás que se encallen durante la cocción.
  • Para que te queden en su punto, lo ideal es que añadas a tu guiso 3 partes de agua por cada una de legumbre en seco.

¿Qué hacer para las legumbres no te den gases?

Antes de nada, aclarar que hay gente a la que las legumbres apenas les producen gases sin embargo, es algo que sabemos que muchas veces acompaña a este alimento. Así que te damos alguna pequeña recomendaciones para aliviar estas consecuencias.

  • Utiliza en tus platos de legumbres una de estas especias para que resulte más digestivo: comino en grano, tomillo, romero, laurel y semillas de hinojo o anís. Incluye la que más te guste o la que más encaje con el sabor general.
  • Si tienes problemas de digestión, puedes mitigarlo eliminando el hollejo (la piel), por ejemplo, de los garbanzos cocidos. Pasándolos por una sartén con bicarbonato y luego aclarándolos en agua, verás como se desprenden con facilidad.
  • Opta por platos ligeros como ensaladas, salteados o cremas en lugar de contundentes guisos como fabadas o cocidos. Ya que la pesadez viene derivada de la grasa, la salsa y la carne más que de las propias legumbres.
  • Las prisas no son buenas consejeras, tampoco para comer. Come con calma y bebiendo abundante agua, pero despacio, de este modo evitarás tragar mucho aire. Disminuirás la sensación de hinchazón y pesadez.

¿Qué hacer para conservar las legumbres durante más tiempo?

La vida de las legumbres es muy longeva, pero para que sea así antes has de tratarlas con cariño.

  • Habrás leído mil veces esa frase que aboga por “conservar en un lugar fresco y seco´´. ¡Pues eso! Evita la humedad y el exceso de calor. Si las guardas a altas temperaturas (más de 25º) con exceso de humedad al cocerlos te quedarán duras. ¡Y no entenderás por qué! La fecha de consumo preferente, en estos casos, no es garantía puesto que el estado y lugar de conservación es fundamental.
  • Evita dejar los paquetes abiertos, si lo haces, procura guardar las legumbres en tarros herméticos.
  • Si vives en una zona con muchos insectos introduce una cabeza de ajo en ese mismo bote para evitar su ataque.
  • Una vez cocinadas, las legumbres se pueden conservar en un recipiente cerrado varios días en perfectas condiciones.

¿Qué hacer para sacar las legumbres del bote?

Mano dura; con las legumbres cocidas hay que ser firme y decidido, pero si tras unos cuantos enérgicos golpes en el fondo, algunas no tienen ganas de salir… tendrás que optar por una de estas tres treguas amistosas y súper fáciles. De este modo no se te volverán a resistir:

  1. Mete el bote abierto durante unos segundos en el microondas a potencia media y ¡listo!I Más fácil imposible. Importante quitar la tapa: no queremos que provoquéis explosiones caseras.
  2. Rellena el tarro con agua tibia y agítalo. Verás como se deslizan por el bote como si de un tobogán se tratase.
  3. Ponlo unos minutitos al baño María. Una técnica centenaria que nunca falla y es que el calor progresivo hace que las legumbres se despeguen de las paredes del recipiente.

¿Qué hacer para aprovechar y reutilizar las legumbres?

 Un consumo consciente y responsable es fundamental. Evita siempre que puedas el despilfarro y desperdicio de comida así ahorrarás en tu economía doméstica y favorecerás al ecosistema.

  • Si ya las has puesto en remojo y cuando las vas a cocinar te das cuenta que son demasiadas… ¡tranqui! Escúrrelas bien, mételas en una bolsa hermética y congélalas. La próxima vez que las necesites ya las tendrás listas para la cocción, puesto que ya están hidratadas.
  • Una vez cocinadas, en guiso o solo cocidas, si te han sobrado no las tires. Consérvalas en el frigorífico si las vas a consumir en los siguientes días. Sino, deja que se enfríen y congélalas. La gran mayoría de nuestras recetas las puedes reservar congeladas unos 2-3 meses. Podrás disfrutar de tu plato estrella cuando se te antoje solo con sacarlo de nuevo.
  • Si tienes muchos paquetes de legumbres y prevés que no vas a gastarlos ¡dónalos! Es un alimento que dura mucho, es nutritivo y fácil para distribuir por los bancos de alimentos.
  • ¡Reinventa tus platos! Aprovecha los garbanzos de un cocido para hacer hummus, unas alubias para hacer unas croquetas con morcilla o unas lentejas para hacer una rica crema. Recetas de aprovechamiento ¡como las de tu abuela!
  • Si se te ha quedado un paquete al fondo del armario y te das cuenta 10 años más tarde… Es momento de ponerte creativo, pero no en la cocina. ¡Utilízalas para todo tipo de manualidades! Como relleno para muñecos de trapo, para mosaicos y cuadros, como decoración sobre la tierra de las macetas o para el clásico experimento del yogur, el algodón y la lenteja, para ver su crecimiento.

Así que ya no tienes excusa para que las legumbres te duren y te queden perfectas ¡siempre!